Terror en Corto
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no se va a olvidar.

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ORDENADO POR FECHA
EXP-0012Testimonio real

El Sensor

Era un martes cualquiera. Había sido un día largo en el trabajo, así que llegué a mi departamento, cené algo rápido y me metí a la cama cerca de la medianoche. Vivo solo en un segundo piso; sin mascotas, sin compañeros de piso. Solo yo. Mi rutina nocturna es siempre la misma: revisar que la puerta principal tenga puesto el cerrojo, apagar todas las luces, dejar la puerta de mi cuarto ligeramente entreabierta para que no se encierre el calor, y ver cosas en el celular hasta que me dé sueño. El departamento estaba en absoluto silencio. Hace un par de semanas compré una pequeña luz LED con sensor de movimiento y la pegué en la pared del pasillo. Es barata pero muy útil para no tropezar con nada si me levanto a tomar agua en la madrugada. Se enciende automáticamente al detectar cualquier presencia y se apaga sola a los treinta segundos exactos si no hay movimiento. Estaba a punto de bloquear la pantalla de mi teléfono cuando noté el cambio en la iluminación. Una franja de luz blanca y fría se coló por la apertura de mi puerta. El sensor del pasillo se había activado. Me quedé completamente inmóvil, con el celular a unos centímetros de mi cara. El corazón me dio un vuelco. Repasé mentalmente las opciones lógicas: una polilla grande cruzando por el lente, una falla en las baterías de fábrica, tal vez una corriente de aire. Sí, tenía que ser eso. La puerta principal estaba cerrada por dentro. Nadie podría haber entrado. Me quedé mirando fijamente la luz proyectada en el suelo de mi cuarto, sin atreverme a respirar. *Si fue un error del aparato,* pensé, *se apagará en treinta segundos.* Empecé a contar en mi cabeza. Las manos me sudaban frío. *Veinticinco... veintiséis... veintisiete...* *Treinta.* El pasillo se apagó de golpe. La oscuridad total volvió a cubrir mi habitación. Solté el aire que no sabía que estaba reteniendo. Mis hombros cayeron pesadamente contra el colchón. Una falsa alarma. El cansancio me estaba jugando malas pasadas. Bajé el celular para dejarlo en la mesita de noche y dormir por fin. Justo antes de bloquearlo, el teléfono vibró en mi mano. Era un mensaje de WhatsApp de un número desconocido. Abrí el chat. No había texto, solo era una fotografía. Tardé un par de segundos en procesar lo que estaba viendo. Era una foto mía, acostado de lado en mi cama, con el rostro iluminado únicamente por el brillo de la pantalla. Por el ángulo, había sido tomada desde afuera de mi cuarto, a través de la puerta entreabierta. Y por el tono de la iluminación en el fondo de la imagen, la foto había sido tomada hace exactamente medio minuto, cuando la luz del pasillo estaba encendida. Mientras mis ojos seguían clavados en la pantalla, temblando, apareció la burbuja de "escribiendo..." en el chat. Un segundo después, llegó un nuevo mensaje: *"La luz se apagó. Ya puedes voltear".*

@hector · Irapuato Guanajuato
WA
EXP-0011Testimonio real

Ojos brillantes en la oscuridad

Esta no es una historia, es una experiencia personal verdadera. Sucedió cuando mi difunto abuelo se encontraba internado en el hospital, hace ya como 13 años. Mi madre y yo nos quedamos a dormir, pero yo solía usar mucho las máquinas dispensadoras de café. Esa noche, más o menos a la 1am, ninguna máquina de café estaba funcionando, pero recordé que en la entrada del hospital aún había una. El problema era que todo estaba oscuro: el pasillo, que se dividía en dos, tenía las luces apagadas. Aun así, decidí ir por ese café. Atravesé el pasillo que tenía una bifurcación y llegué hasta la máquina dispensadora, que estaba apagada. Simplemente la conecté, introduje mi moneda y me preparé un café. Al volver, llegué a la intersección de ese pasillo y no sé qué me hizo girar por aquella bifurcación —tal vez curiosidad—. El caso es que tomé el otro camino y llegué a la zona de los consultorios. No había nadie, todo estaba oscuro, pero a lo lejos, en una de las bancas, me pareció ver una sombra: una persona parecía estar sentada ahí. Pensé que era alguien que se había quedado dormido, así que fui a despertarlo. El caso es que, de repente, esa cosa levantó la cabeza y vi unos ojos brillantes que se quedaron mirándome fijamente. Solté mi café y regresé corriendo por el pasillo hasta llegar a la sala de espera, donde estaba mi madre medio dormida. Cuando llegó el vigilante, me comentó que, en efecto, ahí donde yo había estado caminando se aparecía el fantasma de una persona. Esta fue mi pequeña experiencia sobrenatural.

@terrorencorto · ubicación desconocida
WA
EXP-0008Testimonio real

No solo los perros lamen

Una niña de 9 años, hija única y de padres pudientes de gran influencia tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable.Sus padres solían salir a fiestas y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola. Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Incluso crearon un vínculo especial, el perro se metía debajo de la cama a dormir con ella todas las noches y cuando la niña se sentía angustiada o asustada asomaba la mano por debajo de la cama y se dejaba lamer la mano por el perro, era como un código entre ella y el perro, y ella se tranquilizaba. Una noche, los padres se pasaron a despedirse de la niña antes de ir a una cena, estos se fueron como muchas otras veces y pronto la niña se sumió en un sueño profundo. En la noche, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Ella temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese entonces sintió la húmeda lengua del perro y se tranquilizó, poco después se quedó durmiendo de nuevo. Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso, el perro no estaba debajo de la cama como de costumbre, ella bajó las escaleras de su gran casa hasta el pasillo del recibidor, para encontrarse con una desagradable sorpresa, su perro estaba ahorcado en el pasillo con una herida enorme en el estómago, y en el espejo del recibidor rezaba un mensaje que decía; "No sólo los perros lamen". Se dice que cuando los padres volvieron, la niña estaba totalmente trastornada y sólo decía: ¿Quién me lamió?.Aún se busca al autor de tal aberración.

Testigo anónimo #0008 · Sin datos
WA

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